Un diario encontrado en Arladia

Un diario encontrado en Arladia

Universo X Línea temporal O

A quien pueda tener estos escritos en mano:

Os dejo en vuestras manos mi historia, no se que me deparará a partir de ahora, solo me espera alguna de las infinitas posibilidades… o tal vez todas.

¿Motivos para dejar este diario? No tengo ninguno, solamente quise dejar algo detrás de mi al desaparecer. Presta mucha atención, pues tal vez estas sean mis ultimas palabras.

En algún lugar de una tierra olvidada de la cual cuyo nombre no mencionare aquí, existe un chico de cabellos blancos como la nieve de enero, ojos carmesís cual luna sangrienta, pero, en su mirada, no había signo de vida, estaba completamente vacia, y aun así el chico seguía vivo, una mirada totalmente perdida en el horizonte que se cierne sobre el. Creo sin equivocarme que solo quedaba el en aquella árida tierra, un lugar que antes estuvo tan lleno de vida, de aquellas personas que tanto quiso.

 

-¿Cuánto tiempo habrá pasado?-

 

Esas palabras se las llevo el viento, no había quien le respondiera ni nunca más lo habrá…

 

-¿Décadas?, ¿Lustros?, ¿Siglos?, ¿Milenios? … ¿tal vez… eones? creo que ya es imposible saberlo. Desearía poder vivir alguna posibilidad donde no este solo hasta el fin de los tiempos, pero… eso ya es imposible para mi, todo lo es, solo me espera el fin, y eso… es lo que deseo.-

 

Tal vez sus palabras dijeron más de lo que deseo decir, pero, así es, existen infinitas posibilidades en este y todos los universos existentes. Tantas que ahora mismo uno de los átomos que forman tu cuerpo podría salir volando hacia una galaxia cercana, o simplemente ir y formar parte de alguien más, y créeme, las posibilidades son tan abrumantes e infinitas que de solo pensarlo, existe esa posibilidad. Todo esto se reduce a la cuántica, algo que existe desde el inicio del universo, los átomos, electrones, protones, neutrones, quantums, todo se rige por esta rama de la física. Un átomo tiene infinitas posibilidades de existencia, podría estar delate tuya, o a años luz de distancia, pero eso nunca se sabrá hasta que este átomo sea observado, pues en ese momento es que se decide por una existencia. Tal vez conoces de el gato de Schrödinger, un pequeño experimento que dice sobre esto, «si la vida de un gato dependiese de un átomo radioactivo, el gato estaría vivo y muerto a la vez», en pocas palabras, si un gato esta dentro de una caja y dentro de la misma también hay una botella con un gas venenoso y un sistema que mide la radioactividad de un átomo en especifico, si el átomo es medido como radioactivo pues deja salir el gas venenoso y el gato moriría, pero, sino el gato seguiría vivo, y esto nunca se sabría hasta abrir la caja y comprobar. Ese gato, esta vivo y muerto a la vez, pues ese átomo no es ni radioactivo ni normal, solo se define como tal cuando es medido, se decide por una de sus posibilidades.

Es gracioso, ¿sabes? pues… yo estuve en el lugar de ese gato alguna vez.


Universo 1 Linea Temporal 1

-Sunohara......-

Se escucha un susurro a lo lejos, era una voz familiar, "antes la había escuchado", eso pensaba. Una voz tierna, suave, como un canto de ruiseñor en la mañana, gratificante, pero, contenía algo de dolor y angustia.

-¡Sunohara!-

¿Me llama a mi?, no creo, no recuerdo que ese fuera mi nombre, ni siquiera recuerdo cual era mi nombre. Es confuso, estoy en un lugar oscuro, no hay nadie más aquí. ¿De quién es esa voz?

-¡Despierta por favor!-

¿Estoy dormido? es improbable, esto no pude ser solo un sueño. Delante mía se cierne la sombra de alguien, comenzo a tomar forma, si me acercó a la forma solo puedo ver una cabellera blanca cubriendole el rostro parcialmente, y debajo una sonrisa, cálida, pero tanto como para dar miedo, esa sonrisa con la cual un psicópata es capaz de darle muerte a quien desea, o con la que se te acercaría un demonio.

Poco a poco la sombra que comenzaba a tener forma se fue desintegrando antes de llegar a formarse, me pregunto, ¿por qué no se completó? algo tonto, hahaha.

-¡Sunohara!-

Esta vez la voz involucraba pequeños sollozos. La oscuridad a mi alrededor comenzó a derrumbarse, poco a poco comencé a ver la luz, o mejor dicho, a ver todo... tenía los ojos cerrados, tal vez si solo fue un sueño.

Delante de mi estaba ella, la dueña de la voz, lo supe instantáneamente por sus ojos llorosos y por su rostro, no podía ser alguien más que ella, creó haberle visto alguna vez, siento lo mismo que con su voz no podria ser alguien más. Una chica de cabellos rubios, tanto que reflejaba la luz que entraba por una ventana de la pequeña casita de madera en la cual notaba que me encontraba, sus ojos de iris morada, no creo haber visto unos ojos iguales en mi vida, pensé que podría perderme en ellos, pero por alguna razón; no me hubiera molestado que pasara, un rostro como el de una niña, tampoco parecía ser muy alta, pero se notaba en su mirada que solo era apariencia, no creo que alguien con esa mirada fuera solo una niña. No se había percatado aún de que había despertado, solo tenía sus manos cruzadas sobre mi y su vista mirando hacia mi pecho, por alguna razón no me veía a los ojos.

Sentía dolor por todo mi cuerpo, estaba tan adolorido que pareciera mentira que no me hubiese dado cuenta anteriormente de ello, pero, mi cuerpo no estaba herido, poco a poco comencé a mover mi mano sobre aquella desconocida que tenia sus manos encima de mi cuerpo y acaricie su cabello, de manera tan natural que pareciera que fuera una costumbre mía hacer eso, pero, no recuerdo, además, llegue a pensar, "¿no es una falta al respeto y violación del espacio acariarle el cabello a una desconocida?" Pues, después de hacerlo me di cuenta de ese error. Solo el rostro de la chica me dio aún más arrepentimiento por mi error, era algo entre sorpresa, tristeza, felicidad y todo sentimiento posible, parecía estar en shock, de pronto de sus ojos comenzaron a salir lágrimas, una vista que hizo mi corazón trizas, no quería verle llorar por alguna razón, y menos si fuera culpa de que le acaricie sus cabellos.

De pronto se lanzó sobre mi y me abrazo con todas las fuerzas que su pequeño cuerpo le permitían, mi cuerpo estalló en dolor, pero aún así no era molesto el dolor, pues el abrazo era más que cálido, era como el amor de una madre por su hijo, pero no era algo tan trivial como eso, pues, no existen palabras para explicar por escrito lo que sentí, por un momento pensé que me había vuelto masoquista, aunque me di cuenta de que era solo una estupidez, pensar.


-¡Sunohara, que bien que estas despierto!-

Eso decía ella mientras no paraba de llorar, sentí que debía decirle algo, pero, ni siquiera sabía quien era, ni tampoco creia que ese nombre de "Sunohara" me pertenecía. Aún así tome valor y solté las cuáles crei que eran las primeras palabras que decía en muchos años.


-Estoy de regreso, Mirai-

...

Ni siquiera me paso por la mente algo más de un hecho, ¿Por qué mencione a alguien llamado Mirai? Creo que es nombre de chica, y al igual que Sunohara, Mirai tiene un significado en un idioma de otro planeta que por alguna razón conocía, era el idioma de Japón, de un planeta muy distante, pero, ahora mismo no vale la pena mencionar sobre ello, tenía algo delante mía, y eso eran muchas preguntas, "tal vez serían respondidas en su momento", eso pensé.

La chica no paraba de llorar en mi pecho, y por alguna razón yo no dejaba de abrazarla y acariciarle como a un pequeño gatito que busca la calidez de la mano de su amo.

Poco a poco fui alejandole de mi para así secarle sus lágrimas, y le con una voz calmada comencé a hablarle

-Mirai, escucharme de manera calmada, aunque sepa tu nombre, no tengo ni idea de quien eres, o quien soy, ni siquiera se por qué se tu nombre, tampoco se por qué te acaricie, y de verás lo siento por eso último, no quería hacerte llorar, aunque creo que fui el culpable de tus lágrimas, pero comienzo a pensar que no solo fue por acariciarte-

-Sunohara Shinsuke, ese tu nombre, estuviste mucho tiempo inconsciente, tal vez por eso olvidaste todo. Pero no te preocupes, te ayudardare a recordar-

No me equivocaba, detrás de su cuerpo de niña, su mirada mostraba demasiada madurez, o tal vez era fuerza emocional, no sabía que era, pero me hacia querer seguirle hasta el fin del mundo.

Poco a poco me fui incorporando gracias a su ayuda, sentía como si mis músculos estuvieran atrofiados, pero también sentía cada vez menos dolor, debía ser por esa aura extraña que cubría la cama donde estaba acostado, es raro pues aunque no recuerdo nada estoy seguro fe jamás haber visto algo así.

-No me dijiste tu nombre, Mirai, aunque ya lo se; quisiera saberlo-

No tenía ni idea de por qué estaba seguro de que ese era su nombre, no había prueba alguna de que lo fuera, sólo, pensé que podría ser y fui con ello hasta el final.

-Mirai Shinsuke, no tengo claro si recuerdas o no, pero confió en que me dices que lo olvidaste todo, aún así, parece que tu cuerpo recuerda más que tú, después de todo este tiempo no olvidaste como acariciabas mi cabello-

Ella se ruborizó como si hubiera dicho lo más vergonzosos que pudiera salir de su mente, sus orejas se volvieron rojas, muy rojas, incluso intento tapar su cara con sus manos, me pareció tan tierno verle así que incluso causó una sonrisa en mi rostro, senti como si hubieran pasado eones desde la última de estas, incluso me sonrojé como ella al recordar que acaricie la cabeza de alguien tan hermosa y tierna como ella.

Poco después me ayudó a levantarme, antes de esto le pregunte muchas cosas sobre mi, el como había acabado inconsciente y muchas más cosas, y para cuándo me levanté estaba totalmente sin dolor o entumecimiento. Me dirigí al baño, no sabía si solo quería lavarme la cara o ver cual era el rostro de ese tal Sunohara, quien se suponía que era yo.

Tal vez te preguntas el por qué no pensé que yo era hermano de Mirai al tener su mismo apellido, pues, le pregunté sobre ello, y solo me dijo que no, no compartimos nada sangre, ni siquiera tenemos lazos de hermandad. Nada más salió de sus tiernos y pequeños labios.

En un final termine observándome muy de cerca, como si no me hubiese visto nunca, en eso que creía que era un espejo, pero, la imagen no estaba ni siquiera invertida, mi rostro era muy conocido para mi, por primera vez me di cuenta de que tal vez si era yo Sunohara, mis cabellos eran de color castaño oscuro, del color de la madera, algo raro para mi, pero, lo deje de lado, mis ojos eran de un azul como el mar de un día tormentoso, una mirada normal a mi parecer, nada que argumentar, solo era yo, o eso creía.

Me lavé el rostro y con las ropas que me dio Mirai comencé a vestirme, ella dijo que eran mías desde un principio, por lo cual me las puse, era un pantalón de esmoquin blanco, unos zapatos simples y blancos iguales, para arriba eran una camisa y un abrigo negros, aquel abrigo era más como una chaqueta o un saco, se extendía hasta llegar a mis rodillas, y no se podía cerrar, parecia como una bata de laboratorio o de médico, pero, no lo era, la camisa era un diseño simple y era de cremallera, nada que agregar pues más que una camisa, parecía esta el verdadero abrigo.

Mirai me dijo que alguien quería verme, por lo cual en cuanto me vestí salí corriendo hacía donde estaba ella en la entrada de la pequeña casa.

Según su historia era la misma persona que le dio la cama que tenía esa extraña aura la cual curó mis dolores.

Con gracia ella abrió la puerta y la luz repentina no hizo más que cegarme, pero la vista era hermosa, de eso me di cuenta en cuanto recuperaré la visión. Habían barcos surcando los cielos, al parecer la pequeña cabaña donde estabamos era en un acantilado, y desde ahí se podía ver la ciudad completamente.

Miré hacia la derecha, pues hacía allí había ido Mirai, la cual sonrió al verme tan impresionado por la vista, era la primera sonrisa que me mostraba, o eso creo, tal vez sea porque le vi llorar, pero prometí a mi mismo por dentro el que jamás dejaría que ella volviera a llorar por mi culpa.

Ella fue caminado por la colina hacia abajo, ibamos rumbo a la ciudad, y aproveche para hablarle.

-¿Quién era Sunohara, Mirai?-

-Solo eras un chico más de esta cuidad, y deja de llamarta a ti mismo en tercera persona, eres Sunohara-

Ella tenía razón, por eso le hice caso, se suponía que yo era Sunohara, es cierto, soy Sunohara Shinsuke.

-¿Cómo nos conocimos tu y yo?-

-Nos conocemos desde niños, no se desde cuando, un día me di cuenta y ya te conocía y eras en más quien confiaba, mi único y mejor amigo-

-¿Único?-

-No necesitaba más ninguno, contigo tenía suficiente-

Pensé que por esas palabras podría volver a ver su rosto sonrojado, pero vi en ella solo determinación, eran tan ciertas esas palabras para ella, comencé a sentirme mal por no recordarle, pero no parecía molestarle en lo absoluto.

-¿Sunohara era tan increíble?-

-Al menos para mi lo eres, eres Sunohara, me voy a enojar si no lo aceptas de una vez, ¡tonto!-

Hahaha, primera vez que veo en su rostro una cara que concuerda con su apariencia, así que ella tenía ese rostro también, no pude evitar reírme, era como si una niña intentará amenazar a su madre con que se molestara si no le compra un juguete.

Su actitud en lugar de hacer que quisiera disculparme: hizo que quisiera molestarle más, como si molestara a una niña pérdida. Se me ocurrió una idea, por lo cual sali corriendo hacia ella.

-¡Miiiiiraiiii!-

Con toda la energía del mundo corría hacía ella, no creí que había tanta distancia entre nosotros, pero igual, comencé a abrazarle y a mimarle como un acosador.

-¡Espera, Sunohara, que no eres Rar*ragi-san!-

-Conozco esa persona, pero su nombre era Ar*ragi, no digas su nombre como si cantaras un musical-

-Perdona, tartamudee-

-Mentira, lo hiciste a propósito-

-Pues si, me descubriste-

Soltó una pequeña carcajada, lograda por mi tonto acto, eso me hizo darme cuenta de que era cierto, yo debía ser Sunohara, si para ella lo era aquel que era el único que necesitaba, yo quería ser el.

-Lo siento, Mirai, tienes razón, soy Sunohara-

Al decir eso comencé a acariciarle el cabello nuevamente, debo tener esa costumbre.

...

Más tarde llegamos a la ciudad, nos dirigimos a lo que parecía un pequeño restaurante, ella parecía haber reservado una mesa para tres, así que me senté.

Y no pasaron más de tres segundos que alguien muy sombrío se sentó en la silla vacía. Pelo negro, muy negro, como justo antes del amanecer, no mucho que comentar sobre sus ojos y mirada al igual que su pelo, eran muy negros. Traía consigo un estuche muy grande, en forma de un rectángulo casi de su tamaño, y el no era nada pequeño, parecia un ataúd.

-Despertaste, se que es pronto, pero soy Nesh, autodeclarado tu compañero, así que siganme ambos, tú y Mirai-

Mirai asintió y esbozó una sonrisa nerviosa, un mal presentimiento recorrió mi cuerpo pero aún así le seguí, pues Mirai parecía confiar en él.

Unas horas de caminata en la cuál él no dijo ni una sola palabra, y yo me la pase hablando con mi autodeclarada mejor amiga, Mirai. Llegamos a una cueva muy oscura, y en el final de la misma había un claro, en este claro yacia un templo en ruinas.

Él chico que nos guió aquí se arrodilló en el altar del templo y como si rezará se quedó unos segundos. El ambiente comenzó a cambiar, se escuchaban susurros, el claro comenzó a ponerse oscuro, más oscuro, pero el agujero en el techo de la cueva seguía abierto, era ilógico, pero desde que vi esos barcos que volaban deslizandose sobre la luz, me di cuenta de no hay muchas cosas lógicas para el día de hoy.

Una figura se comenzó a formar, una figura humanoide.

-Sunohara-

¿Dijo mi nombre aquél ser?

-Acercate-

Como si fuera una orden eso hice, me parecía tonto pero creí que más idiota sería el ignorarlo.

-Dentro de exactamente 10 años este universo colapsará, y eres el único que puede detener al causante de esto, debes buscar a Riku Shinsuke y eliminarle, solo así podrás salvar la vida de este universo, el es el culpable-

Que tonto, no puede ser que me involucre en eliminar a alguien con el poder de hacer colapsar el universo, me parece idiota aceptar, además, debe ser solamente una mentira, el universo no colapsará, me parece imposible.

-Me niego señor, quiero cuidar de Mirai, no puedo dejarle sola ni traerle a cumplir algo tan peligroso-

-Entonces muere-

Me pareció verle esbozar una sonrisa muy parecida a esa figura que apareció en la oscuridad, pero no era la misma. Vi como si mi mundo diera vueltas, sentí un pequeño dolor en el cuello y escuche a Mirai gritar, aún más melancólicamente que cuando deseaba que despertase.

Creí por un segundo ver mi cuerpo alejandose de mi, y vi él rostro de Mirai. Comencé a recordar todo desde que desperté, él sonrojo de Mirai, o su sonrisa, mi pequeña promesa de que ella no volvería a llorar por mi culpa... aunque creo que la rompí, pues su rostro cuando lo vi, ya estaba estallando en lágrimas.

Universo 2 Línea Temporal 1


-Sunohara......-

Se escucha un susurro a lo lejos, era una voz familiar, "antes la había escuchado", eso pensaba. Una voz tierna, suave, como un canto de ruiseñor en la mañana, gratificante, pero, contenía algo de dolor y angustia.

Espera... ¿no es la segunda vez que esto sucede?





CONTINUARÁ...